lunes, septiembre 11, 2006

Editorial

¿En qué momento dejaste de gritar y te quedaste callado? Quizá cuando te diste cuenta que del otro lado nadie te escuchaba. Entonces, ¿para qué seguir hablando?. Mejor contemplar desde el silencio de tu propio cementerio y hablar lo justo y necesario sobre lo que sucede. Por que cuando se está en el cementerio las cosas parecen más ciertas.
Como decía no se quien chucha, "la muerte es la única certeza que tiene el hombre". Un muerto no tiene nada que perder.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Buenísimo. Por fin los mares cibernéticos se abrieron para acercarnos más a los horizontes de la world wide web. Que ni la muerte logre callar jamás el sentimiento de decir las cosas sin eufemismos. Felicitaciones y a darle vida al cementerio. Besos y abrazos.

Anónimo dijo...
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