
El pasado domingo 24, a las 23:00, falleció a raíz de un cáncer gástrico Patricio Bunster, uno de los más destacados bailarines y coreógrafos chilenos.
El año pasado, no recuerdo bien en que fecha, estaba revisando la revista "El Sábado" del Mercurio y me encontré con un reportaje a este personaje que, para mi verguenza, no tenía idea de su nombre ni mucho menos lo que significaba su figura.
Terminé de leer el reportaje, que por lo demás era bastante bueno y completo, y lo primero que pensé fue: "Tengo que ir a ver la Antología I", que justamente se estaba estrenando en la capital.
Gracias al reportaje me enteré también que él había sido el primer marido de Joan Turner, la mismísima señora de Victor Jara.
Como suele suceder con las cosas que uno dice que va a hacer y nunca hace, no fui a ver la obra y tiempo después supe que se estrenaba la segunda parte. Siendo Bunster un personaje social, que intentó siempre masificar la danza y llevarla a la gente, el precio de la entrada estaba a tan sólo 1.500 pesos, suma bastante considerable si tomamos en cuenta la vasta trayectória y la cantidad de premios que ha ganado en su vida. Obiamente tampoco fuí.
El domingo estaba viendo las noticias de la medianoche cuando aparece la nota sobre la muerte de Patricio Bunster. Lo primero que pensé fue: "Y nunca fui a ver las Antologías...".
Eso corrobora la tesis sobre la muerte de los grandes. No son grandes hasta que se mueren, por lo menos pasa en Chile.
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